domingo, 19 de mayo de 2013

El señor que siempre deseaba cosas



Había una vez un hombre muy, muy serio que siempre estaba deseando cosas y como quería tantas cosas trabajaba mucho para obtenerlas. Pero había una sola no podía lograr, ni comprar con dinero. El quería bailar y no podía, cuando lo intentaba se le trababan los pies, se le desataban los cordones de los zapatos y se caía al piso golpeándose la cabeza. Todos los que estaban alrededor se reían a carcajadas, él se enojaba mucho y siempre dejaba las fiestas con un Chichón en la cabeza, lleno de vergüenza.

Un día lo invitaron a una fiesta, cuando llego vio que había muchos niños , colgaban muchos globos de colores en todas partes, globos azules, rojos, amarillos, verdes y anaranjados.

Los niños jugaban a reventar globos con palos, cada vez que uno explotaba de adentro caían chupetines redondos, cuadrados, rayados de todos colores. Los niños gritaban de felicidad y continuaban rompiendo globos.

El globo mas grande, era enorme, estaba en el medio del parque colgando orgulloso de la rama de un ombú , tenía un color plateado tan brillante que parecía una luna llena resplandeciente en una noche oscura.

Cuando los niños rompieron ese hermoso globo un chupetín dorado cayo en las manos del hombre que siempre estaba deseando cosas. Miro el chupetín extrañado porque de él se desprendían pequeños rayos amarillos, y despedía un olor a frambuesas muy tentador. Mientras lo miraba muy seriamente escucho una vocecita en su oreja derecha que le decía: ábrelo, cómelo, siente su sabor es exquisito.


El hombre que todo lo deseaba fue desenvolviendo el chupetín lentamente, mientras la vocecita en la oreja le decía ábrelo, cómelo, apúrate. Cuando finalmente terminó de sacar el papel se encontró con un chupetín de color violeta, tan violeta como una uva madura y decidido se lo metió en la boca, el chupetín comenzó a hacer pequeñas explosiones que le despertaban sonrisas y carcajadas, el hombre de pronto se sintió feliz, tan feliz que se levantó de su silla como si hubiese tenido un resorte en la cola, y comenzó a bailar por todo el parque dando vueltas y vueltas mientras los niños hacían una ronda a su alredor.

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