lunes, 21 de octubre de 2013

El libro - By Mery



Esta historia fue concebida hoy, en mi viaje en colectivo, volvía de dar clases y decidí tomar el 109 en Av. Córdoba, ahí, frente a Ciencias Económicas, en frente esta Medicina, en medio la Plaza Housay, caminando hay grupos de jóvenes con ambos blancos, otros con libros en la mano. Cuando miro esas caras llenas d esperanza y alegría me cambia el humor, mientras espero ese colectivo que no llega nunca, mientras tirito de frío recordando a la madre del colectivero.

Finalmente llega, subí, me quede parada por supuesto, y estacioné al lado del un señor que estaba leyendo y me inundo el olor del libro nuevo con esas pagina aún vírgenes de marcas y anotaciones. Siempre me llena el alma el olor de un libro nuevo, mis paseos por las librerías son interminables, recorro los estantes lentamente, los veo ahí, con sus tapas nuevas brillantes, duras o blandas, uno me llama la atención, leo la reseña, veo otro que parece que me estuviera llamando el mismo proceso lo tomo entre mis manos, acaricio sus tapas, lo giro leo el resumen, lo hojeo, leo algún que otro renglón al azar. Continúo mirando las mesas colmadas de ellos, dispuestos de forma de atractiva, me llaman, me chistan, me guiñan un ojo y ese aroma me sigue embrujando, llevo varios en la mano, y llega el peor momento, me tengo que despedir de alguno, los quiero todos, pero hay que elegir, y entonces dejo que uno me conquiste es ese, no se porque lo elegí, el autor, el dibujo de la tapa, el tema, el momento de vida, una música sonando, algo, no se que hace que sea ese el elegido y no otro.

Y cuando ya es mío, busco un café de esos tantos que hay en Buenos Aires, busco una mesa donde poder dedicarme a él, sin distracciones. Lo abro, comienzo de a poco esperando que me conquiste, me atrape y me lleve hacia el final, ese final desconocido que trato de imaginar, ese final, que cuando era adolescente leía en algún momento del transcurso del camino porque la curiosidad mandaba. Ahora, recorro el sendero lentamente, con placer disfrutando de ese nuevo amigo, que me acompañará durante días, semanas a veces meses, va conmigo en mis viajes, mis recreos en la plaza, una espera, un cigarrillo, una copa de vino, a veces es un amigo condescendiente, otras un amigo que discute, otras me enfrenta a mi realidad, y otras me aleja por caminos inimaginados de ensueños misteriosos

Pero siempre son caminos desconocidos que me llenan de expectativas y que nutren mi imaginación y mi alma.



Hasta que llego al final y me despido, lo cierro, lo vuelvo a mirar y ya no es el mismo que compré, ahora tiene alguna hoja doblada en un extremo, una escritura en un margen, se va a mezclar con otros de mis amigos, buscará su lugar en la biblioteca y algún día nos volveremos a encontrar y compartiremos otra copa de vino, otro cigarrillo y otro café en un bar.

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